13 oct. 2017

En la prensa..

Me encanta cuando salimos en los medios y cuentan qué es lo que hacemos. Así podemos ir acercando a la gente que se interesa por el dibujo pero no tiene idea que existimos. Aquí en el Diario La Hora, en Santiago publicaron un artículo acerca de nuestro trabajo como Urban Sketchers Chile. Echale una mirada!!!
Foto: Sergio Barquín

foto: Sergio Barquín 

4 oct. 2017

Holanda en primavera y la reina bicicleta.



No conocía Holanda para nada, salvo su tradición de pintores y la fama de Amsterdam por el barrio rojo y la liberación de las drogas. Nada más. Me sorprendió absolutamente.

Lo que más me sorprendió fue el contraste con Manhattan, donde vivo ahora; es decir, silencio. El silencio y la tranquilidad se respiran en las calles y los edificios junto a los canales. Además, gran parte de la capital holandesa no tiene edificios muy altos, por lo que se ve el cielo con mucha facilidad (algo raro por aquí).

 


Pese a lo desarrollada que es la ciudad (y también por eso) la tremenda actividad urbana pareciera funcionar con la tranquilidad de un pueblo y que fluyera tal como los canales que recorren el país.

Una de las características más llamativas y preponderantes es el uso de la bicicleta, un medio de transporte silencioso y en general muy amigable con la ciudad misma. La bicicleta es, sin ninguna duda, la reina indiscutible de Holanda.



Todo el país es fácilmente recorrible en tren, las ciudades están a 3 horas como máximo de distancia en su sistema híper limpio-organizado-y-simple de trenes.

Por eso me moví desde Amsterdam a Delft y después a Rotterdam, sin ningún problema; incluso un día andando en bicicleta me encaminé por una carretera de bicicletas (sí!!! hay carreteras de bicicletas, interurbanas!!!!!!!!!) y llego a otra ciudad, sin querer.

Vuelvo a Delft: Esta ciudad fundada en 1246 tiene un centro histórico, donde se pueden encontrar construcciones antiquísimas, tipo siglo XVI o XVII, muchas remodeladas y en uso. Las dos iglesias que hay en la plaza principal son full Edad Media de los años 1350 y 1496.


Yo pensaba que Delft era solamente ese centro histórico recorrible en una hora a pie. Hasta que un día agarré mi bicicleta y crucé el puente…. Una ciudad moderna y llena de vida, incluyendo una universidad importante a nivel europeo. Así que podríamos decir con propiedad que la modernidad y la historia conviven armónicamente en esos lares. Todo, como siempre, con full acceso a bicicleta y en completa tranquilidad (no me voy a aburrir de decirlo).
Una de las iglesias vista desde el pueblo.


Estaba terminando el año universitario y comenzando el buen tiempo, así que los estudiantes que pasaron, se titularon y los que se echaron los ramos, estaban celebrando con su mesita en la vereda. Sí, sacaban su mesita del departamento y se sentaban a tomar con los amigos en el espacio entre su casa y el canal.

 
Mirar hacia arriba en Delft y ver esto


Lo mismo los grandes, que llenaban todos los bares y las terrazas a morir de la risa con los amigos. Así que andaba todo el mundo feliz, disfrutando la época de estar afuera y de sol, que debe ser corta.



Rotterdam. 


Bueno Rotterdam es un tema aparte. Rotterdam es Rotterdam y me enamoré perdidamente de esa ciudad.
Estacionamiento de bicicletas en el centro de Rotterdam

Fue la única ciudad holandesa bombardeada durante la Segunda Guerra Mundial, el año 40. Ese destino le significó tener que reconstruirse casi completamente de cero, lo que ahora se puede observar como un gran resultado: una ciudad moderna y armónica. Avenidas grandes, pero con áreas verdes y muchos espacios comunes; arte, comercio y cultura fluyendo armónicamente una vez más, pero en un entorno más moderno arquitectónicamente hablando. Hitos como el mercado, la biblioteca y su magnífica estación de trenes son construcciones que enorgullecen a sus habitantes por haber sabido burlar la memoria de destrucción y guerra.
Detalles de un edificio

Biblioteca pública de Rotterdam. Está frente al mercado y mientras hacía este dibujo la gente se sentaba al lado mío para mirar y lo encontraban bonito, eran muy buena onda.

Mercado de Rotterdam
Estuvo 300 años en Indonesia y otros tantos en Surinam, con lo que ya sabemos que conllevan esos procesos.

La historia de colonialismo que tiene Holanda está presente en su vida actual inevitable y afortunadamente. y esto como visitante se puede apreciar tanto en la gente que transita por las calles como por la gastronomía. No sé las estadísticas, pero tuve la suerte de conversar con gente muy consciente de este tema: ser hijo de un país colonialista no es algo de lo que enorgullecerse, pero los holandeses actuales se pueden enorgullecer de haber incorporado aspectos de la cultura y la propia gente de las colonias en su vida, de manera honesta y abierta.

Ya dejando Holanda, en el Aeropuerto de Schippol



Espero poder volver a pasear por las calles de este país de gente amable, tranquila y de lugares silenciosos y donde las cosas funcionan en armonía. Un pedacito de mi corazón quedó allá en los países bajos.